La industria manufacturera argentina se convirtió en el epicentro de la crisis laboral del sector privado. En un escenario de consumo deprimido, erosión del entramado pyme y una creciente precariedad laboral, el sector fabril atraviesa un escenario de vulnerabilidad sistémica.
Según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, la economía argentina perdió 241.176 empleos asalariados registrados; de ese total, 85.561 correspondieron exclusivamente a la industria, lo que representa un impacto del 35,5%.
La capacidad ociosa de la industria se ubicó por encima del 40% en junioUn tercio del empleo perdido es industrial
El mercado laboral formal refleja la magnitud de la recesión. Si bien la construcción sufrió una baja sensible (62.747 trabajadores menos), la industria manufacturera lidera el ranking de destrucción de empleo. En conjunto, ambos sectores explican el 61,5% de la pérdida total de asalariados privados en el país.
Nueva ley de biocombustibles: la industria aceitera reclama a Milei y advierte por el avance de BrasilEl retroceso es aún más profundo si se analiza desde el último pico de actividad en agosto de 2023: la industria acumula una caída de casi 90.000 puestos (-7,5%). Sin embargo, el impacto es desigual:
La industria del consejo: cómo las redes sociales cambiaron la forma familiar de criar- Los más golpeados: el rubro de textiles, confecciones, cuero y calzado sufrió una contracción del 23% (28.088 puestos menos), seguido por la metalmecánica con una baja del 9%.
- Resistencia relativa: el sector de alimentos y tabaco se mantiene como el más estable, con una reducción marginal del 0,2%.
- Otros sectores: automotores, neumáticos y la industria química también muestran saldos negativos significativos, evidenciando que la crisis afecta a casi toda la cadena de valor.
Las "tres Argentinas" y el diagnóstico de "extrema fragilidad"
Un informe del Boletín Informativo Techint, elaborado por los economistas Bernardo Kosacoff y Diego Coatz, define la situación actual bajo el concepto de **"extrema fragilidad"**. Para los especialistas, la industria local no es un bloque homogéneo, sino que coexisten tres realidades distintas:
- El núcleo moderno: sectores competitivos y exportadores vinculados a los recursos naturales.
- El entramado de mercado interno: empresas con capacidades acumuladas pero asfixiadas por la falta de productividad y competitividad.
- El segmento marginal: un universo de baja productividad y alta informalidad.
El diagnóstico advierte que el problema es estructural: entre 2011 y 2025, el PBI industrial per cápita se hundió un 28%. En este lapso, el sector fue incapaz de generar empleo formal neto a pesar del crecimiento poblacional. A esto se suma el "factor China" -que hoy domina el 50% de la producción mundial- y una competencia internacional cada vez más agresiva que encuentra a la Argentina con costos logísticos, impositivos y energéticos que dificultan la competencia.
El cierre de 30.000 empresas y el refugio en la informalidad
La desaparición de unidades productivas es otro de los datos alarmantes. Según el monitor de la fundación *Fundar*, desde noviembre de 2023 se perdieron 30.633 empresas, lo que equivale a una caída del 6% del total nacional. Se trata de la contracción más severa para los primeros 30 meses de una gestión de gobierno en la historia reciente, con 27 meses consecutivos de caída interanual en la cantidad de firmas operativas.
Este desmantelamiento del sector formal tiene un correlato inmediato: el avance de la informalidad y el cuentapropismo. Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) indican que la informalidad en la industria saltó del 32,2% en 2016 al 40,8% a principios de 2026.
Este fenómeno es descrito como un quiebre en la "frontera del bienestar". Mientras que solo el 10% de los trabajadores formales vive en hogares pobres, esa cifra se triplica (34,3%) entre los informales. Así, la pérdida del empleo industrial no solo implica menos producción, sino una transición masiva hacia formas de trabajo precarias que no logran cubrir las necesidades básicas de la población.